Facebook: perfiles vs páginas

La eterna pregunta: ¿qué es mejor, perfil o página? Si me dieran un euro por cada vez que me lo han preguntado este año… No sería millonaria, pero unas buenas vacaciones sí que me las pagaba. Es de las pocas preguntas a las que no contesto con depende. Si leemos las condiciones de uso que todos hemos aceptado al darnos de alta, leeremos lo siguiente:
Extracto de las condiciones de Facebook

Extracto de las condiciones de Facebook

Por tanto, queda claro que si somos una persona, usaremos un perfil (y sólo uno) Para todo lo demás, las opciones son página o grupo. Si lo pensamos, resulta lógico. Tendré un perfil para comunicarme con las personas que yo quiera, con mi configuración de privacidad, mis fotos, mis videos, mis comentarios privados… Si soy una empresa, no querré sólo comunicarme con personas, sino además convertirlas en clientes. Porque es cierto que en Facebook no se vende, se hace branding para que te acaben comprando en tu tienda, en tu oficina, en tu negocio. Ahí es donde las páginas de Facebook adquieren toda su dimensión.

Lo primero que hay que hacer antes de abrir perfil/página es preguntarse por qué quiero estar en ella. Si es sólo a título personal y como forma de comunicación, las propias condiciones que establece la plataforma ya nos dan la respuesta. Perfil. Aunque bueno, ya sabemos que a pesar de las indicaciones de Facebook hay millones de perfiles falsos. Ahí ya cada uno que apechugue con las consecuencias. Ahora ¿qué pasa si lo que quiero es tener un perfil profesional? Analicemos.

Tengo muchos amigos que tienen dos perfiles, el personal donde saben que pueden andar en pijama (como digo yo) y el profesional donde imperan las buenas maneras (donde nos vestimos para salir a la calle). Me lo han justificado diciendo que así no tienen que andar mirando si lo que publican es políticamente correcto o no y porque así pueden ofrecer una imagen más seria si alguna empresa quiere contratarles. Cuando les pregunto qué contenido publican en sus perfiles profesionales lo tienen claro: actuaciones, conciertos, vídeos que subieron a YouTube, publicaciones en sus blogs. Algunos tienen cientos de seguidores, otros algún mil. El tope es de cinco mil amigos, así que hasta que lleguen, no habrá problema. Luego vienen las preguntas con retranca: ¿y sabes qué edad media tienen tus amigos? ¿y cuántas personas han visto tu perfil en la última semana? ¿cuál fue el alcance de tu video en Facebook? ¿a qué hora suelen conectarse esos amigos del ámbito profesional? porque ¿querrás publicar cuando sean muchos los que están conectados, no? Para mejorar el alcance ¿sabes? Es cuando se quedan callados mirándome fíjamente. Pues todas esas preguntas no las responde un perfil, pero sí las estadísticas de las páginas de Facebook.

Las razones para tener un perfil profesional es la de hacernos visibles profesionalmente con el objeto de permitir que personas, que en principio no nos conocen, puedan evaluar la idoneidad o no de contar con nuestros servicios.

Facebook permite configurar la privacidad de los perfiles para hacer visibles algunas publicaciones a unos grupos determinados y otras publicaciones a otros grupos diferentes. Información como estudios o empresas en las que has trabajado también puedes configurarla para que sea visible. Sin embargo, yo no soy nada partidaria de trabajar así. Para empezar, si quieres publicar algo para un determinado grupo, cada vez que publicas tienes que andar eligiendo para qué grupo lo quieres publicar. Si tenías una configuración de publicación ya diseñada, esta desaparece, haciendo que tengas que estar recordando qué grupo no quieres que vea algo. Un lío tremendo. Para muestras numerosos botones. Las meteduras de pata de los perfiles públicos de personajes famosos (deportistas, periodistas, presentadores, etc…) jalonan las redes sociales todos los meses. Es muy fácil cometer errores a la hora de publicar. Limpiar nuestra imagen después resulta muy complicado. Si ellos pueden equivocarse, nosotros también. Así que mejor no mezclar. Además, al no obtener información sobre tu perfil,  nunca sabrás si las acciones que estás llevando a cabo están consiguiendo que tus posibles contratadores te vean. Esa es la razón por la que para temas profesionales recomiendo página y no perfil.

No hay que olvidar que tanto si nos movemos en el ámbito profesional buscando empleo  como si sólo queremos dar a conocer nuestra trayectoria profesional, buscamos un objetivo. Lo que hacemos realmente es vendernos. Somos Yo S.A. como diría Andrés Pérez. Justo es empezar a tratarnos como una empresa, procurando que todo lo que hagamos en Social Media sea una inversión en Marketing para el futuro. En Marketing todo debe ser medible, de una u otra forma. Por tanto, es preciso tener información. Un perfil no te da nada. Una página sí.

Por otro lado, es cierto que todo el mundo está en Facebook, pero tal vez tu negocio no tenga que estar ahí. Por regla general suelen estar empresas que tienen un marcado carácter lúdico, de formación, empresas que dan servicios o productos al cliente final (lo que se conoce como B2C, business to customers) Las empresas que venden a otras empresas (B2B, business to business) no harán gran cosa en Facebook. Para ellas Linkedin o Xing tendrán mucho más sentido. Sin embargo, hay muchas empresas B2B que están en Facebook, pero ojo, no ponen todos sus esfuerzos en ella. Están para hacer branding, para transmitir un determinado mensaje, idea, valor, pero no es su principal target.

Resumiendo, los tres aspectos que considero son las diferencias fundamentales entre perfil y página serían estos tres:

Facebook: perfiles vs páginas

Facebook: perfiles vs páginas

Sin embargo, las excusas para mantener el perfil en lugar de la página son muchas:

  • No quiero que se agregue todo el mundo. Vendría a ser como el trasnochado “derecho de admisión”. Ahí tendrás que valorar qué pesa más: saber si tu estrategia está funcionando o mantener la privacidad. En cualquier caso, es posible tener una página no visible e ir añadiendo los seguidores autorizándoles desde el panel de administración, pero estarán como administradores… No lo recomiendo para nada.
  • No quiero que la gente vea a quién le gusta la página. No hay problema. Salvo que los usuarios sean contactos en Facebook, no pueden ver qué otros usuarios siguen tu página.
  • No puedo etiquetar a las personas. Evidentemente. Facebook se toma muy en serio la privacidad de sus usuarios básicamente para no perderlos. En una página sólo puedes etiquetar a alguien que haya comentado la publicación. Se entiende que si comenta es porque le interesa y no le molesta que lo etiqueten. Pero es preciso que ese usuario en concreto realice una acción previa. ¿Entonces cómo aviso a alguien de que he subido algo que le interesa? Tienes otros medios: e-mail, whatsapp, messenger si ya es contacto tuyo… Recuerda que el hecho de publicar algo en lo que alguien esté implicado no significa que esa persona esté interesada en que la etiqueten. Quizás esté cansado de tener tantas notificiaciones de etiquetados por todas partes. Si esa persona visita tu página de forma asidua, ya verá la publicación y sabrá colocarla en lugar bien visible.
  • No quiero que la gente me empiece a escribir en el muro. Eso es algo que puedes configurar para que no pase. No te lo recomiendo porque es volver a la vieja escuela de “yo hablo y tú te aguantas”. Las críticas son una oportunidad para mejorar. Si no son ciertas seguro que las podrás rebatir sin problema y probablemente te encuentres con el apoyo del resto de los fans para defenderte. Así que no debería ser problema que los usuarios pudieran escribir en tu muro.
También existe la posibilidad de crear grupos, pero son más bien entornos de colaboración como organizar una fiesta, unas vacaciones, un grupo de trabajo…
Resumiendo, perfil vs página. ¿Y tú de quién eres?
Mapi Báez
Enamorada de la vida y de la familia. Mallorquina de adopción, Community Manager y Consultora de Social Media especializada en micro PYMES y autónomos. Trabajando desde Coruña, make people love your brand
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